miércoles, 22 de octubre de 2014

Bloqueo del escritor

Miércoles, veintidós de Octubre de dos mil catorce.

El abandono se resiste a dejar el recinto. La desidia lo acompaña. La creatividad y la imaginación empujan con fuerza, pero no alcanza.

Falta alguien más que venga ayudar: la inspiración, brilla por su ausencia.

Hoy siento la necesidad de escribir. Tendré que desempolvar las telerañas virtuales que predominan en este lugar.

Veremos qué sale. O tal vez no.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Long time no see

Qué loco volver a escribir acá. Debe ser como la cuarta vez que "retomo" las actividades en este blog. Lo diferente esta vez es que metí un par de cambios de diseño, un poco para verlo más lindo, un poco para intentar que esta vez "no se corte".

Veremos qué pasa, sólo el tiempo dirá.

sábado, 6 de noviembre de 2010

We found the defendant... guilty

Vos y yo sabemos que no lo vamos a olvidar. Vos y yo sabemos. Lo que hicimos. Lo que le hicimos. A ella, a la causante de que vos estés acá. La que padeció tanto por vos. La que amás, la que queremos creer que amás. Y que anhelás, con tu alma, con tu ser, con lo más profundo de tu corazón, de que ella también lo haga, de que ella olvide. Porque no te voy a dejar a olvidar. No, no podés olvidar. No fue un error, no fue casual, no fue sin querer. No fue una imprudencia. Fue meditado, alevoso, calculado, frío, venenoso, punzante, doloroso. Fue asesino. Porque morir morimos todos. Pero peor es morir en vida, y vos la mataste, le sacaste, le arrancaste una parte vital, dejándola inerte, vacía. No hay vuelta atrás. No hay lamentos. No hay pretexto, excusa, mentira que sane o enmiende el daño. Porque de la muerte no hay vuelta atrás, no hay lamentos. Y es por eso que vas a cargar con el peso de tu acto hasta el fin de tus días. En este mundo y en el otro. No tenés escapatoria. Merecés, es tu obligación padecer. Porque nunca vas a saldar la deuda de dolor. Nunca vas a estar a mano con ella. Le debés la vida, y sin embargo le vaciaste la suya. Por arrogante, por necio, por testarudo, por perverso. Por regocijarte del sufrimiento ajeno. Por sádico. Va más allá de la palabra merecer lo que tengo que hacerte padecer, por muy joven que seas. Porque no pienses que no me dí cuenta que te quisiste excusar en la inmadurez, en la juventud, en el no pensar. Yo, tu fiel compañera, no voy a permitir que me tomes por ingenua. Cargás tu cruz, y la vas a seguir arrastrando, porque yo no te voy a permitir que la dejes a medio camino. No está ni va a estar todo bien. Podrás fingir que no estoy. Podrás pretender, rogar porque me vaya, porque te deje ser, porque te deje en paz. Porque tenga clemencia. Pero vos no la tuviste, y he ahí la cuestión. Pudiste haberte frenado, pudiste haberla dejado ir. Pero tomaste tu decisión, elegiste. Y te marcaste, te tatuaste como ningún tatuaje lo haría en la vida. Me conociste, me abrazaste, nos unimos, te parasité. Unidos, para siempre. Porque lo eterno existe. Y soy yo, la culpa.

martes, 31 de agosto de 2010

Tan perfecto, que asusta

Tener la oportunidad,
poder estar más allá;
tan acostumbrado a no ser,
a desconfiar, a no ganar.
El mar se te abrió una vez,
se te abrió para no parar,
y vos no te despertaste,
lo arruinaste una vez más.
Es tan perfecto que asusta, porque...
nunca es justa la felicidad,
saber elegir es lo que cuesta más,
no cualquiera suma sin restar.
Sentís la electricidad,
y no la sabés llevar,
te quema, te paraliza,
y no te deja reaccionar.
El enemigo peor,
ese gran saboteador,
siempre será uno mismo,
y ese miedo a estar mejor.
Es tan perfecto que asusta, porque...
nunca es justa la felicidad,
saber elegir es lo que cuesta más,
no cualquiera suma sin restar.
Es tan perfecto que asusta, porque...
nunca es justa la felicidad,
ni la justa nunca es justa, porque...
algunos nunca la tendrán.



Por Callejeros

miércoles, 19 de mayo de 2010

Agrandado como tortuga en rollers

Todos presumimos sobre o acerca de algo en algún punto, en algún momento de nuestras vidas. Algunos sobre conocimientos, otros sobre habilidades; ni hablar de características físicas o posesiones materiales. Ello no implica, sin embargo, que esté bien, que sea una actitud de buena gente, o mejor dicho, de buenas costumbres. De hecho, aquellos quienes abusen de esta postura serán catalogados como pedantes, faltos de humidad, de exacerbados narcisistas y sean seguramente marginados por sus pares.
¿A qué viene todo esto? Que yo soy todo eso. Un agrandado. Un creído. Y me disgusta, horriblemente. Sin embargo, por mucho que desee cambiar esa pequeña gran parte de mí, nunca lo voy a poder lograr, justamente por eso: es parte de mí. Quizás logre, por esa cuestión de que uno "tiene" que ser política y socialmente correcto, acallar mi instinto por un tiempo, sobre todo sí no tengo mucha confianza con la persona en cuestón. Pero tarde o temprano, esa faceta mía entrará en juego y marcará, seguramente (o no), el fin de la relación apenas entablada.
Digo todo esto porque en el día de ayer, mientras trabajaba, estaba haciendo alarde, un tanto en broma, un tanto en serio, sobre mis habilidades con el juego de moda en el ambiente (el ping pong) cuando me tocaron el hombro por la espalda y me dijeron que nunca hubiésen pensado que yo fuese tan creído. Y me hizo pensar. Y ese pensamiento hizo eco. Y me hizo tocar fondo. ¿Soy un agrandado? ¿Realmente me creo mejor, superior a los demás? Entre en este debate sin fin, que era casi tan interminable como mi tristeza y mi angustia. Y no termina aún, porque este mismísimo texto no es más que otro de los tantos episodios de esa fiera batalla de mi subconciente, de esa casi infinita pelea librándose en mi interior.
Pensé, pienso y sigo pensando, por qué me toco ser así, por qué SOY así. Por qué me agrandé y me agrando, siendo falto de humildad, justo en mi nuevo trabajo, con gente que apenas conozco. Pero entonces recuerdo... y ahora entiendo, o al menos una parte. Él. Sí, él, al que todos desprecian por infantil, por inmaduro. Sí, él estaba haciendo alarde de alguna estupidez delante de mi dama, y yo no podía quedarme atrás. No, no delante de ella, no delante de él. Y quizás, al fin y al cabo, sea por eso que todos presumimos en algún punto. Para no quedar atrás delante de los ojos de quiénes amamos. O por el simple hecho, dicho de una manera vulgar, de "ver quién la tiene más grande". De competir, como desde el principio de los tiempos, como nuestros antepasados, por la compañera, por la hembra, por la madre de mis hijos. De competir, por ella.

viernes, 30 de abril de 2010

Domingo, cerca de las 4 de la tarde, Capital Federal.
Nunca, en toda mi vida, imaginé tantas y repetidas veces, distintas maneras en las que una persona en particular se muera. Algunas más creativas, otras más sutiles, pero definitivamente mi favorita siempre va a ser una bala cruzando por el medio de la frente, rompiendo hueso a hueso, tejido a tejido, traspasando los innumerables vasos sanguíneos del cerebro. Ese balazo a sangre fría, casi con asco, dejando a la víctima totalmente inerte; cayendo inevitalbmente contra un frío suelo. Lo más curioso, sin embargo, no es que fue una abstracción en general: el fallecido, no era una "persona X", era alguien en particular, alguien definitivamente determinado, elegido con intencionalidad y a propósito.
Por qué tengo esos pensamientos tan oscuros? No sé, quizás lo hago por catársis, para echar un cable a tierra y no explotar en una vorágine inacabable de insultos y agresiones (sobre todo físicas) hacia la mencionada persona.
Por qué tengo esos pensamientos? Porque quizás tenga un profundo anhelo de que algún día, con suerte, alguno de todos esos cientos de métodos sea llevado a cabo, y me sienta, de una vez por todas, felíz.
No puedo evitarlo tampoco, ni aunque quisiese: me irrita demasiado. Cada gesto, cada comentario, cada opinión, cada centímetro de esa falsa máscara que tiene por cara, provoca en mí el mismo efecto que una tomada de pelo, una cargada sin fin, como un hincha de Estudiantes riéndose en mi cara

lunes, 5 de abril de 2010

Perseguido

Soy quien no te deja ser,
soy tú mismo y estás en mi red,
ando siempre por aquí,
te dejo mover y te hago crujir;
me gusta cuando,
te quedás... pensando y me invocás sin saber,
actúo lento y con dolor,
torturo tu mente, te tengo a merced.

Muestro siempre la verdad,
te digo lo que nunca debés.
En la tierra de tu rey,
soy la falta, estoy muerto por ser.
Si creíste verme allí,
no te engañes, no saben de mí;
me gusta cuando,
te quedás... pensando y me invocás sin saber...

Pichón de ganso,
ya estas curtido,
afloja la cuerda,
quedate manso...

Yo te despierto por las noches,
te sacudo cuando me ignorás.
Te despierto por las noches,
te sacudo cuando me ignorás.

Soy quien no te deja ser,
soy tú mismo y estás en mi red,
ando siempre por aquí,
me gusta moverte...
Me gusta cuando te quedás,
pensando y me invocás sin saber,
en la tierra de tu rey...

Yo te despierto por las noches,
te sacudo cuando me ignorás.
Te despierto por las noches,
te sacudo cuando me ignorás.

Pichón de ganso,
ya estas curtido,
afloja la cuerda,
quedate manso...

Yo te despierto por las noches,
te sacudo cuando me ignorás.
Te despierto por las noches,
te sacudo cuando me ignorás.

Te despierto...
A vos...
me ignorás,
te despierto a vos...
Me ignorás.


Por Cielo Razzo




Escuchala, se lo merece.